La Sirena y el Rey

Celtic Whisper · Historias y leyendas celtas

La Sirena y el Rey

No puedes encerrar aquello que no sabes amar

Para leer mientras escuchas

La letra

Nací donde el agua guarda
los secretos de la sal,
donde el sol se rompe en olas
y la luna baja a hablar.

Pero un hierro vino al fondo,
un relámpago en el mar,
y unas manos me arrancaron
del latido abismal.

Me encerraron en un vaso
hecho de piedra y cristal,
con juglares sobre el techo
y silencio en mi coral.

Yo miraba hacia la cúpula,
ellos miraban mi voz:
para ellos era un milagro,
para mí, perderlo todo.

No soy tu llave contra el tiempo,
no soy tu trato con la eternidad.
Soy hija libre del océano,
no el corazón de tu miedo mortal.

Si escuchas bien bajo estas aguas,
no oirás promesas, ni oirás perdón:
solo la espuma que se alza
cuando una jaula traiciona al mar.

En el patio de los mármoles
celebraban su esplendor,
mientras yo, bajo las fuentes,
respiraba en otro sol.

Vi coronas temblorosas,
no de oro, sino de horror,
hombres ciegos a la brisa
que se creen dueños de Dios.

Entre sombras, una niña
se acercó sin contener
ni la risa ni el asombro
de aprender a verme ser.

No me habló con voz de mando,
no me miró como a un bien:
se miró dentro de mis ojos
y se vio a sí misma en él.

No soy tu llave contra el tiempo,
no soy tu trato con la eternidad.
Soy hija libre del océano,
no el corazón de tu miedo mortal.

Si escuchas bien bajo estas aguas,
no oirás promesas, ni oirás perdón:
solo la espuma que se alza
cuando una jaula traiciona al mar.

Me pidieron que curara
sus heridas de cristal,
sus pecados sin orillas,
sus batallas sin moral.

Yo sané brazos y almas,
no por tratos ni por ley,
sino porque la marea
no distingue rey de rey.

Y en la noche en que la sombra
cubrió al mundo sin brillar,
supe que mi propia sangre
iba a ser su talismán.

Vi un cuerpo caer al agua,
vi unos ojos sin final;
no salvé tronos ni espadas,
solo un corazón leal.

Ahora vuelvo entre corrientes
que conocen mi verdad,
con cicatrices de mármol
que el salitre curará.

Hay un eco en mis escamas
del palacio sin razón,
pero el mar, cuando me abraza,
deshace todo rencor.

Si algún día oyes muy lejos
un rumor bajo el farol,
no es un mito ni un presagio:
es mi antigua, muda voz.

Canto a todos los que miran
su propio miedo al pasar,
para que nunca encarcelen
lo que no pueden amar.

No soy tu llave contra el tiempo,
no soy tu trato con la eternidad.
Soy hija libre del océano,
no el corazón de tu miedo mortal.

Si escuchas bien bajo estas aguas,
sentirás algo, oirás perdón:
es la memoria de una jaula
rompiéndose al volver al mar.

Nota de autor · Provisional

Lo que me inspiró

Aquí compartiré cómo nació esta canción, qué me llevó a escribirla y lo que significa para mí.

Este espacio está reservado para la reflexión personal del autor y se completará más adelante.

La Sirena y el Rey

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